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🧬Fatiga Emocional y Sobrecarga Cognitiva: La Epidemia Oculta de la Era Digital

Actualizado: 30 nov 2025

Autor: Benjamin Buzali — Co-Founder, COO & Community Manager (MotusDAO) Categoría: Psicología Cognitiva / Salud Mental Digital Fecha: Nov 2025


RESUMEN

Contexto: La exposición prolongada a estímulos digitales y la hiperconectividad han generado nuevas formas de agotamiento psicológico que trascienden los diagnósticos tradicionales de estrés y depresión.

Objetivo: Revisar la evidencia científica reciente (2020-2025) sobre fatiga cognitivo-emocional, sobrecarga digital y contagio emocional en entornos virtuales, así como sus implicaciones clínicas y organizacionales.

Método: Revisión narrativa de literatura científica publicada entre 2020-2025 en bases de datos indexadas, con énfasis en estudios de neuroimagen, psicología cognitiva y comportamiento digital.

Resultados: La investigación demuestra que: (1) la fatiga emocional produce cambios neurofuncionales medibles en conectividad prefrontal-cingulada; (2) la multitarea digital deteriora significativamente la memoria de trabajo y velocidad de procesamiento; (3) el contagio emocional digital se propaga con mayor intensidad que en interacciones presenciales, afectando el cortisol basal.

Conclusiones: La fatiga cognitivo-emocional es un fenómeno sistémico de la era digital que requiere intervenciones a nivel individual, organizacional y de diseño tecnológico. Se proponen estrategias de "descompresión emocional", reducción de multitarea y gestión empática de comunidades digitales.

Palabras clave: fatiga emocional, sobrecarga cognitiva, multitarea digital, contagio emocional, salud mental digital

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Introducción

En los últimos años se ha consolidado un panorama en el que la fatiga mental, la sobrecarga por multitarea digital y el contagio emocional en redes sociales se entrecruzan y afectan tanto a pacientes como a profesionales.

La investigación reciente muestra que:

  • La fatiga mental no es un síntoma vago, sino que se asocia a redes cerebrales específicas y aparece en múltiples trastornos. OUP Academic

  • La multitarea digital (saltar entre apps, notificaciones, redes y trabajo) se asocia con peor rendimiento cognitivo, más estrés y más síntomas de ansiedad y depresión. PMC

  • Las emociones se propagan en redes sociales de manera similar a contagios, influyendo en el estado de ánimo de millones de personas sin que siempre sean conscientes de ello. Frontiers+1

Este artículo resume hallazgos recientes y propone algunas implicaciones clínicas y comunitarias.

1. Fatiga mental como síntoma transdiagnóstico

Un metaanálisis publicado en Brain Communications en 2025 analizó 46 estudios de neuroimagen con 2,603 personas y mapeó una “red de fatiga” cerebral compartida entre distintos trastornos (fatiga crónica, trastornos neuropsiquiátricos, condición post-COVID, etc.). OUP Academic

1.1. ¿Qué encontraron?

El estudio de Schumann y colegas mostró que la fatiga mental se relaciona con la activación y la conectividad de un circuito cortical–subcortical, con nodos clave en:

  • Corteza prefrontal lateral

  • Corteza cingulada (especialmente anterior)

  • Ínsula

  • Tálamo

  • Estructuras estriatales (p. ej., núcleo caudado)

Este “network de fatiga” aparece tanto durante tareas cognitivas (por ejemplo, pruebas tipo n-back) como en estado de reposo, y se repite en condiciones tan diversas como síndrome de fatiga crónica, trastornos inflamatorios y secuelas de COVID prolongado. OUP Academic


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1.2. Implicaciones clínicas

Para la práctica psicológica y psiquiátrica, esto sugiere:

  • Tratar la fatiga no solo como un síntoma secundario, sino como un objetivo clínico en sí mismo.

  • Incluir evaluación sistemática de fatiga (escalas de fatiga, impacto funcional, tiempo de recuperación) en entrevistas y seguimientos.

  • Pensar en la fatiga como un puente transdiagnóstico, útil para comprender la experiencia de pacientes con diagnósticos distintos (depresión, trastornos de ansiedad, trastornos somáticos, Long COVID, etc.).

2. Multitarea digital y sobrecarga cognitiva

La multitarea digital se ha normalizado: responder mensajes mientras se trabaja, revisar redes sociales entre pacientes o clases, consumir contenidos en paralelo a tareas cognitivas complejas. La evidencia sugiere que este estilo de uso tiene costes acumulativos.

2.1. Multitarea y salud del cerebro

Un editorial de Hasan (2024) en Annals of Medicine and Surgery resume hallazgos de varios estudios y alerta sobre los posibles efectos a largo plazo de la multitarea digital en la salud cerebral y el bienestar psicológico. PMC

Entre los puntos clave:

  • Encuestas de la American Psychological Association reportan que alrededor del 40% de los adultos realizan multitarea digital de forma habitual, asociada con más estrés autopercibido y menor productividad. PMC

  • Estudios de neuroimagen indican que la multitarea incrementa la carga cognitiva y reduce la activación eficiente de regiones prefrontales encargadas del control ejecutivo, aumentando a la vez la activación de circuitos relacionados con estrés e hiperactivación. PMC

  • Investigaciones previas han encontrado que los “heavy media multitaskers” muestran peor capacidad de cambio de tarea y menor control atencional comparados con quienes multitarea menos. PMC

2.2. Multitarea, memoria y síntomas emocionales

Ophir y colegas (2009) encontraron que las personas que realizan mucha multitarea con medios tienen peor desempeño en pruebas de cambio de tarea, lo que sugiere una menor eficiencia en la función ejecutiva. PMC

Revisiones como la de Small et al. (2020) en Dialogues in Clinical Neuroscience señalan que el uso intensivo de tecnologías digitales se relaciona con: PMC

  • Menor rendimiento en memoria de trabajo.

  • Mayor distractibilidad.

  • Síntomas de ansiedad, estrés y, en algunos casos, depresión, especialmente en usuarios que reportan alta dependencia del dispositivo.

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2.3. Implicaciones para la práctica clínica y organizacional

Para psicólogos, educadores y servicios de salud:

  • Evaluar explícitamente el estilo digital del paciente (número de dispositivos, hábitos de multitarea, interrupciones por notificaciones).

  • Incorporar psicoeducación sobre “monotarea” y descansos digitales como parte de intervenciones para ansiedad, burnout y dificultades de concentración.

  • En contextos laborales y educativos, promover políticas de reducción de interrupciones: ventanas de trabajo sin notificaciones, reuniones sin dispositivos, diseño de entornos de estudio más protegidos frente a distracciones. PMC

3. Contagio emocional en redes sociales

El fenómeno de contagio emocional se refiere a la tendencia a “sintonizar” con las emociones de otros, ya sea en interacciones cara a cara o en entornos digitales.

3.1. Evidencia clásica y actual

Un estudio clásico y muy debatido de Kramer y colegas (2014) en Proceedings of the National Academy of Sciences manipuló el contenido emocional del News Feed de Facebook. Cuando se redujeron las publicaciones positivas, los usuarios tendieron a publicar menos contenido positivo y más negativo, y viceversa, demostrando que el tono emocional de la red influye en el propio afecto y expresión emocional de los usuarios. PubMed

Más recientemente, Liu y colaboradores (2025) publicaron una revisión en Frontiers in Psychology donde sintetizan evidencia de contagio emocional en humanos y otras especies, e incluyen un apartado específico sobre contagio emocional en redes y espacios virtuales. Frontiers

Subrayan que:

  • El contagio emocional en línea puede ser más intenso y de mayor alcance que en interacciones presenciales, por la amplificación algorítmica y la ausencia de límites geográficos.

  • El contenido emocionalmente cargado (miedo, enojo, indignación, pero también euforia y entusiasmo) tiende a propagarse más rápido y más lejos.

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3.2. Impacto en salud mental

La combinación de:

  • exposición constante a contenidos emocionales extremos,

  • alta conectividad social,

  • y dificultad para regular el tiempo de exposición, crea un entorno donde la emocionalidad de la red puede influir de forma sostenida en el estado de ánimo individual, especialmente en personas con vulnerabilidades preexistentes (ansiedad, depresión, trastornos del ánimo). Frontiers+1

Para adolescentes y adultos jóvenes —grandes usuarios de redes— esto puede significar una mayor labilidad emocional y una percepción amplificada de crisis, conflictos o ideologías polarizadas.

3.3. Implicaciones clínicas y comunitarias

  • Incluir la exposición a redes como parte de la formulación de caso: ¿qué tipo de contenidos consume el paciente? ¿qué hashtags, qué comunidades, qué tono emocional?

  • Trabajar en consulta la construcción de “dietas emocionales digitales”: listas, silencios selectivos, límites de tiempo, seguimiento de cuentas que aporten regulación y no solo activación.

  • Para instituciones y campañas de salud mental, diseñar contenidos que combinen rigor científico + narrativa emocional para competir con mensajes simplificados o desinformados sobre salud mental.

Conclusiones

La convergencia entre:

  • fatiga mental como red cerebral transdiagnóstica,

  • multitarea digital crónica como fuente de sobrecarga cognitiva y estrés,

  • y contagio emocional en redes sociales como modulador del clima afectivo colectivo, plantea un escenario en el que la psicología debe integrar neurociencia, ciencia de datos y alfabetización digital para evaluar y tratar adecuadamente a pacientes y comunidades.

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Para la práctica clínica y comunitaria se vuelve clave:

  1. Evaluar y nombrar la fatiga mental de forma explícita.

  2. Trabajar hábitos digitales y multitarea como variables clínicas y no solo “estilos de vida”.

  3. Incorporar el ecosistema emocional digital del paciente como parte del contexto de caso.

Referencias

  • Hasan, M. K. (2024). Digital multitasking and hyperactivity: unveiling the hidden costs to brain health. Annals of Medicine and Surgery, 86(11), 6371–6373. https://doi.org/10.1097/MS9.0000000000002576 PMC

  • Kramer, A. D. I., Guillory, J. E., & Hancock, J. T. (2014). Experimental evidence of massive-scale emotional contagion through social networks. Proceedings of the National Academy of Sciences, 111(24), 8788–8790. https://doi.org/10.1073/pnas.1320040111 PubMed

  • Liu, H., Zhang, D., Zhu, Y., Ma, H., & Xiao, H. (2025). Emotions spread like contagious diseases. Frontiers in Psychology, 16, 1493512. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2025.1493512 Frontiers

  • Ophir, E., Nass, C., & Wagner, A. D. (2009). Cognitive control in media multitaskers. Proceedings of the National Academy of Sciences, 106(37), 15583–15587. https://doi.org/10.1073/pnas.0903620106 PMC

  • Schumann, A., Di Giuliano, M., Schulz, S., de la Cruz, F., Kreuder, T., Seifert, G., & Bär, K.-J. (2025). Mapping the brain’s fatigue network: a transdiagnostic systematic review and meta-analysis on functional correlates of mental fatigue. Brain Communications, 7(5), fcaf315. https://doi.org/10.1093/braincomms/fcaf315 OUP Academic

  • Small, G. W., Lee, J., Kaufman, A., et al. (2020). Brain health consequences of digital technology use. Dialogues in Clinical Neuroscience, 22(2), 179–187. PMC


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